El candidato.

-No hay forma mejor de engañarles: hacedles creer que son libres, que pueden elegir, que tienen poder de decisión- dijo el candidato.

Sus acompañantes quedaron pensativos, reflexionando sobre la verdad y la maldad de dichas palabras.

Todos vestían trajes gris marengo, las corbatas del color corporativo de su partido se reflejaban en los zapatos impecables.

El candidato entró rápidamente en su coche blindado, se dirigía al mitin.

Ganó las elecciones.

El engañado fue él.

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