El maestro y el rey.

Fuente: foto propia.

Fuente: foto propia.

 

En el Lago siempre había podido concentrarse y abstraerse; a veces, cuando miraba las aguas en calma, veía retazos del futuro.

Vestía el hábito de su orden, sentado sobre una piedra, su mente se alejaba del mundo en una meditación profunda.

-¡Maestro!- Gritó una voz a lo lejos.

Maestro entreabrió el ojo derecho, un monje corría a toda prisa, con la cara roja del esfuerzo. Cuando llegó, respiraba pesadamente por el esfuerzo.

-Maestro, el Rey se dirige hacia aquí,desea veros, dicen que está buscando paz y sabiduría- dijo el monje entrecortadamente.  Y después hizo una reverencia.

-Sentaos, descansad,  respirad- Maestro le habló con calma,transmitiendo un sentimiento de bienestar. El monje se sentó a su lado, en su misma posición.

Al poco, se escucharon las pisadas de varios caballos, se acercaban.

Maestro entreabrió el ojo derecho; el Rey, con varios de sus súbditos, se dirigía hacia él.  Al llegar, desmontaron e hicieron tres postraciones ante Maestro y el Monje.

-Venerable Maestro, he oído hablar de vuestra sabiduría y acudo a pedir vuestro consejo- habló el Rey siendo humilde, como un hijo que se dirige a su padre.

-Decidme, ¿En qué os puede ayudar este sencillo monje?- respondió Maestro.

– Maestro, en el cargo de mi función,tengo que tomar muchas decisiones que afectan a muchos, ¿Cómo saber que una decisión es la correcta?

– Tu guía debe ser el amor que sientes por tu pueblo, lo mejor para uno mismo es lo mejor para los demás. Elige siempre como si tú fueses a sufrir las consecuencias de esas decisiones, aunque no te afecten.  Sirve bien a tu pueblo, y tu pueblo te servirá bien. La interdependencia de todos los seres incluye su reciprocidad.  Abandona las ganas de combatir, el deseo de conquistar a otros pueblos, la avaricia y la codicia; piensa que el país es tu casa, que los demás reinos son tus vecinos, no tus enemigos.  En época de bonanza, guarda el grano; en época de sequía, distribúyelo entre todos los que lo necesiten, sin tener en cuenta si aportaron o no grano durante la bonanza.

– Gracias Venerable, así sea.  ¿Puedo hacer otra pregunta?

–  Hazla.

– Maestro, a veces, he de tomar decisiones obligado por las circunstancias, he de elegir entre dos males y tomar el mal menor, ¿Puedo evitar eso?

– Nunca hay que elegir el mal menor,estimado Rey, a eso le llamamos el camino fácil y de los perezosos. ¿De qué sirve el poder de un rey, si no es capaz de esperar para tomar la decisión correcta?¿ De qué sirve el poder de un rey si pierde su fuerza por tomar decisiones precipitadas? Si las circunstancias son malas, cámbialas o espera.No quieras ser rápido en el ejercicio del gobierno, el mal menor siempre traerá males mayores, la solución fácil volverá difícil el futuro.  De una semilla podrida, nunca saldrán buenos frutos.

-Gracias, Venerable. El Rey hizo una postración y se marchó con todo su séquito.

 

Aquel día, Maestro escrutó  las aguas y vio que no sería un mal rey, si era capaz de seguir sus consejos.

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