La farola.

La farola lucía en mitad de una negra nada.

Me retiré de su luz, no quería que nadieme viese el rostro, ajado y viejo.

Era la hora acordada. Tras años de búsqueda,allí estaba, esperando, vestida de negro tal como me pidió, con una pamela verde eléctrico. Parecía un champiñón mutante postapocalíptico. Pero eso era lo que quería él, y necesitaba que me diese una solución al problema.

El problema que me había torturado durante años, como un cilicio en mi cabeza, haciéndome sangrar cada día, haciéndome cada día más desgraciada, haciéndome chillar cada día al no encontrar la solución.

Al fin, él apareció, paso por debajo de la farola, rápido y silencioso. Su rostro mostraba preocupación, concentración quizás.

Era muy bajito, así que me agaché y le formulé la pregunta que tanto ansiaba.

Me miró con sus grandes ojos negros, una sonrisa cínica apareció por un breve instante en sus labios, y me respondió.

-Solo es verdadero si es falso, y solo es falso si es verdadero.

Desapareció tan rápido como había aparecido, fantasmagórico  se fusionó en las sombras.

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