Los reproductores

Fuente imagen: sites.google.com

Hoy vamos a estudiar a una clase de personas bastante interesante, o más allá, un estado mental, por llamarlo así.

Se trata de los reproductores.

Los reproductores tienen por característica, sea persona o pensamiento, el reproducir de una manera sistemática y sin juicio, las ideas que se producen en su entorno más cercano, o, en última instancia, que casan con todas las ideas reproducidas anteriormente. Cuanto más inconscientes de ello más pasionales se vuelven en defensa de esa supuesta idea. Además, la asimilan de tal modo que creen que les pertenece de algún modo, y que sin duda alguna, es verdadera en cualquier caso y lugar.  Por otra parte, la imagen errónea de sí mismos les dice que son personas con mucho criterio, con lo cual jamás pondrán en duda dicho pensamiento, idea, concepto o fantasía.

Es lo que Ortega y Gasset (filósofo que no nos gusta en modo alguno, pero siempre viene bien recurrir al argumento de autoridad) los prejucios: ideas mantenidas y sostenidas que son aceptadas como verdaderas sin someter a crítica o reflexión. Pongamos un ejemplo para verlo más claro: en occidente se considera el individuo es superior a la colectividad, en oriente se cree que la colectividad es superior al individuo.

De los reproductores podemos distinguir dos tipos: el reproductor consciente, que asimila esas ideas por interés personal (por ejemplo, los políticos y sus perros de prensa que defienden a muerte lo que hace su partido y critican lo que haga el otro, da igual si está bien o mal); y el reproductor inconsciente: es la persona, o el estado mental, que asimila de tal modo dicho idea que cree que es suya. Así el primero es un interesado, el segundo está engañado.

Las ideas que son reproducidas en la mente de los reproductores varían en tamaño, maldad y sutileza: desde las sugestiones más “inocentes” (la maquinaria del marketing es experta en ello), hasta las barbaridades más absurdas y disparatadas (recordemos que Joseph Goebbels decía que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad), pasando por los misterios mayores del cinismo, esto es, llamar malo a lo bueno y bueno a lo malo.

La única defensa contra esto es la siguiente: cuando te llegue una idea nueva, o una reformulación de un concepto antiguo, sé como el comprador que cuando va a la tienda: mira el precio, la calidad, y el estado de lo que va a comprar, lo compara con lo que ya ha visto, y una vez hecho esto, se resuelve a comprarlo o no[1].


[1] Esto es una reformulación del dicho de Buda sobre su mensaje y el comprador de oro. Buda afirmaba que no había que creerle a ciegas, sino que como el comprador de oro, pesa, mide y evalúa el oro que va a comprar, así había que proceder con sus palabras.

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7 pensamientos en “Los reproductores

  1. Pues me ha gustado mucho, y creo que así pasa existen los prejuicios tan vacíos y malos, llenos de mucha ignorancia, junto con el interés que hace mover los hilos de la mentira aparentando verdad.

    También creo que existe la propia idea formada a base de la experiencia vital, generada de la aceptación del dolor pasado, y que te hace evolucionar, esa ni es engañosa ni interesada, creo que surge libre de la vida que te tocó experimentar.

    UN ABRAZO Álvar. 🙂

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