Margarita

Vivía en mi bloque, en el cuarto derecha.

Cuando la conocí,  era tan mayor que tenía que ayudarle a subir las bolsas de la compra hasta su piso.

Había militado  en el partido comunista.Su rostro trasmitía la bondad de creer en el ser humano, de la hermandad entre todos los hombres.  Aunque yo no era afín a ninguna ideología en particular.

Era una luchadora, primero en la Guerra Civil, después en la resistencia francesa. Un día, orgullosa, me enseñó la herida de bala que tenía en el muslo. Se ve que a los fascistas les gustaba mi culo, decía con sorna.  

Desengañada dela política, ayudaba en lo que podía a través de varias plataformas ciudadanas.

Su compañero,como ella lo llamaba, había muerto durante la campaña del Ebro.  Tanto sufrió, que no volvió a estar con otro hombre. Fue desgarrador, algo murió también en ella.

Dedicaba la mayor parte de su tiempo, a escribir sus vivencias. Me dejaba leer fragmentos para que se los corrigiese, y le diese mi opinión.  Recordad que por aquella época, yo estudiaba filología.

Había vuelto a España en la primera época socialista, atraída por el cambio y los signos de libertad. Pero pronto se desencantó. Auguró el surgimiento de nuevos caciques.

Se llamaba Margarita, creo que había nacido en algún pueblo de Castilla, pero le gustaba que la llamasen Marguerite.  Al parecer,se había afrancesado  durante su estancia en el país galo, eso le hacía más sofisticada, o al menos, ella lo creía así.

Marguerite era muy  culta, a pesar de ser de origen humilde,había dedicado mucho tiempo a las letras; el existencialismo, tan en boga en sujuventud, la marcó a fuego. Afirmaba haber conocido a Sartre y a Beauvoir,ambos estaban en su particular panteón de personajes ilustres; pero siempre pensé que era más un tipo de exaltación intelectual que algo real.

Trabamos una profunda amistad, de hecho, me enamoré de ella, no con un amor carnal, entendedme, sino más bien un amor intelectual, una noble admiración que surgía de todas las experiencias vitales de aquella  mujer.

Hace un año que falleció.

Como recuerdome dejó tres cosas: un viejo reloj de pulsera, una carta de Sartre, y el manuscrito con su vida.

Ya no está entre nosotros, pero su memoria  jamás se olvidará, sobrevivirá en sus escritos.

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