Invidia

Invidia. Rueda de los Pecados. El bosco.
Fuente: http://www.lasalle.es

 

La pequeña siempre se fijó en la mayor. Su foco de atención era su hermana. De ella aprendió muchas cosas, cosas simples, cosas de la vida.

La mayor, abrió camino en este difícil mundo, era perseverante, dedicada, esforzada.  Generosa con los suyos y amable con todos.

Pero un gusano anidó en el corazón de la pequeña,dejó que anidara, lo carcomió hasta pudrirlo. Lo que fuera admiración por su hermana, se convirtió en otra cosa, malvada y oscura; secretamente se alegraba de sus desgracias y sufrimientos, en público hablaba de sus defectos para que todos pensaran mal.  Cualquier comentario malintencionado era recibido con regocijo y júbilo. Los ojos se le apagaron, perdieron su brillo; el rostro se endureció.

 Cuando su hermana tuvo el primer novio, ella conoció a varios varones; al casarse la mayor, ella también se casó; tuvo un hijo la primera, tres tuvo la menor;  consiguió un buen trabajo la una, la otra se metió en dos; la casa de la mayor era grande, más grande la menor; en cuanto algo tenía la hermana, ella lo quería mejor.

Jamás supo alegrarse por el bien ajeno, compartir esa dicha.  Sentía un dolor constante, agudo.  Le deseaba constantemente el mal.

No vivía; era vivida por sus ansias, anhelos y fantasías  de superar  a su enemiga.

Jamás pudo disfrutar de nada, estaba preocupada por ganar a la otra, siempre, en todo lugar, aspecto y modo.

No vivía; era vivida por su propio infierno.

Si algún día tuvo la gracia de arrepentirse, solo Dios lo sabe…

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