Gastrimargia

Gula. El Bosco.
Fuente: http://www.lasalle.es

Le gustaba el chocolate, le encantaba el chocolate, el chocolate le volvía loco.

Negro, blanco, con leche, con almendras, con frutos secos, a la taza, caliente, frío, en barra, en barrita, artesanal, industrial.  Daba igual la forma, el aderezo, el envoltorio.

Cuando estaba solo, se embadurnaba y se lamía a sí mismo.

Era capaz de comerlo hasta que le dolía la cabeza.  Nunca era suficiente.

Lo necesitaba.

Siempre lo llevaba encía, no podía dejar de pensar en él.

Sufría cuando lo comía, sufría por no comerlo.

El día que le diagnosticaron azúcar, compró tanto chocolate soluble como pudo; preparó una gran bañera, se sumergió en él… el líquido marrón entró lentamente por su garganta, por su nariz, llenaba a la vez estómago y pulmón, se coló por sus ojos, por las orejas; se mezclaba con su sangre, le colmaba…hasta  dejar de respirar.

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Un pensamiento en “Gastrimargia

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