Spes/Fides

Pintura románica. San Baudelio de Berlanga

Pintura románica. San Baudelio de Berlanga.
Fuente: http://www.arteespana.com/

Era un hombre hecho a sí mismo, decían.  Había logrado en esta vida lo que la mayoría desean: fundar una empresa rentable, tener una buena casa, compartir su vida con una mujer brillante.

Honesto y trabajador, era conocido por ser justo con los demás.

Llegó la crisis, su empresa quebró, se arruinó, perdió su casa, su mujer le dejó. Ahora vive en una casa de acogida. Ya no usa caros trajes, ni va a reuniones importantes. Por no tener, no tiene ni teléfono.

Hace poco me lo encontré paseando por el centro de Madrid. Reproduzco sus palabras, me impresionaron.

-Hola José- (le llamaremos así para preservar su anonimato).

-Hola, ¿Cómo estás? ¿Qué tal te va todo?

-Bueno, ya sabes igual que siempre, ¿Qué tal tú?

-No sé si lo habrás oído, cerró mi empresa, perdí mi casa, y se marchó mi mujer. Ahora vivo en una casa de acogida, cerca de aquí.

-Lo siento mucho, José, la verdad es que con la crisis nos hemos idos todos al traste.

-No te preocupes, estoy bien. Las cosas tenían que pasar así por algo.

-Es bueno que te lo tomes así, José.

-No es una pose, realmente lo siento. Ahora soy feliz, de otro modo. Las cosas cambiarán, aprenderé algo en el camino que  me será útil a mí y a los demás en el futuro.

-La verdad me dejas sin palabras.

-Confío en que hay algo allí arriba, llámalo Destino, Dios, Karma o Providencia, me da igual, que vela por nosotros, nos da lo que necesitamos en cada momento.

-Sí, pero antes vivías mejor, tenías dinero, un hogar propio y tu trabajo.

-También vivía estresado, entregado a mi empresa, sin tiempo casi ni para pensar. Es cierto que me podía ir de vacaciones donde quisiera, salir a los mejores restaurantes, gastar en lo que me diera la gana; pero ¿es acaso eso la felicidad? Conocí a muchos empresarios en aquella época, la mayoría amargados, codiciosos, inmorales, ¿De qué les servía el dinero y el bienestar? Solo les alienaba cada día un poco más.

-En eso no te falta razón. ¿Pero ahora qué haces?

-Cada día voy a la biblioteca, leo, paseo, busco trabajo. No deseo volver al ritmo de vida de antes, quiero una vida más sencilla. Un techo, comida, ropa y un buen libro; no necesito más.

-Preguntaré por ahí, a ver si alguien sabe de algún curro.

-Gracias, seguro que algo me saldrá antes o después.  Cuando la fruta está madura, cae del árbol; es decir, todo llega a su debido tiempo.

-Me ha gustado verte tan optimista, José.

-A mí también me ha gustado verte, cuídate.

Le vi bien, no estaba demacrado, ni derrotado. En sus palabras había más sentido del que pude comprender,  vivía lo que decía.

Para mí fue una lección de humildad, de aceptación y de esperanza.

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