Poeta, filósofo

Tras largas horas de estudio, tras observar la naturaleza de las cosas, las cosas de la naturaleza; llegó a conclusión del misterio intrínseco del mundo. Todo está oculto tras el velo, solía decir.

Viajó por los cinco continentes, navegado por los siete mares; vio  maravillas que vosotros no comprenderíamos. Y sí, era amante Blade Runner, aunque un poco más de Philip K. Dick, y de los tópicos. Había leído mucho y muy variadito.

Afirmaba que era imposible ser original tras tanta literatura a nuestras espaldas: ni en el contenido, pues el ser humano no había cambiado desde que tenemos mención y  noción  de la historia; ni en la forma, pues los modernos que destrozaban la estructura, destrozaban el lenguaje. No hay nada nuevo bajo el Sol (Eclesiastés, 1.9), era de sus frases favoritas.

Le gustaban también los refranes, mucho: son imágenes potentes cargadas de sabiduría popular, economizan el lenguaje y el pensamiento; soltaba entre carcajadas,  tras ocho refranes sin miramiento.

Conocía mil historias, mil poesías, mil chascarrillos. La gente le llamaba filósofo, poeta; pero no le gustaban las categorías: las categorías solo limitan.

Durante su vida, encarnó lo que predicó, fue para los demás un ejemplo de coherencia. Nunca necesito mucho, siempre se le veía contento: la felicidad es un estado del alma, te decía.

No sé por dónde andará, quizás en uno de sus viajes, quizás pedido en el tiempo.

Ahora, cuando me acuerdo de él, leo algo de Gongora o Quevedo, y oigo sus carcajadas entre el viento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s