Paraíso perdido.

Nómadas.

No vemos más allá de las anteojeras del escenario que se nos ha creado: el trabajo, las preocupaciones propias de nuestra sociedad enfermiza, la pseudopolítica, las últimas novedades.

Una necesidad constante de controlar, de medir, de racionalizar hasta lo más nimio de cada día.

Es una cárcel de cemento, acero y cristal. 

Pero, aún hay esperanza, fuera de las fronteras de este mundo postmoderno, fuera de las fronteras del temor y el terror;  hay otros mundos, otras personas, otras visiones…

Aún quedan hombres y mujeres auténticos, transparentes, con grandes almas capaces de generosidad, entrega y sacrificio. Capaces de pensar antes en el otro que en sí mismos.

Todo no está perdido. Aún hay tiempo.

Aún sociedades que tienen unas herramientas para que sus hijos crezcan nobles y sanos de cuerpo y espíritu. En las que se enseña que el valor de las cosas es algo transitorio; que para ser feliz no…

Ver la entrada original 270 palabras más

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s