Regalos envenenados

Atiborramos a nuestros hijos de cosas, de muchas cosas, de demasiadas cosas, envueltas en papel de regalo. Pero son como la miel en el filo de la navaja.

Desconocen las raíces de su tradición: ¿los Reyes Magos de Oriente? Son el catalogo de las tiendas  ¿La Comunión? Regalos y comilona. ¿Cumplir con el deber y aprobar? La moto o la excursión a la playa. ¿La Navidad? Comilona y regalos. ¿Jesucristo? Quién es ese. ¿La Semana Santa? Una semana de vacaciones.

Fuente imagen: iopera.es

No conocen el sentido de su propia historia, de sus celebraciones, del significado profundo del calendario cristiano en el cual viven inmersos. Es indiferente si uno es cristiano o no, algo de libre elección, pero a todas luces hay que comprender lo que ocurre en nuestro entorno.

Atiborramos a nuestros hijos de cosas, ningún perfeccionamiento moral les proponemos, ningún reto intelectual les hacemos llegar. No nos damos cuenta que las cosas que más valen ni se compran ni se venden; se dan, se donan: el cariño, nuestro tiempo, la paciencia, nuestra visión del mundo, lo poco o mucho que hemos aprendido como personas, poner límites, una ética de vida, escuchar, comprender.

Tienen tantos objetos, tantos estímulos, que pasan del uno al otro sin prestarles atención, cuando han acabado de desenvolver un regalo, ya no les interesa, pasan  a otro, pasan a desear otros; cuando han acabado con las navidades piensan en su cumpleaños.

¿Porqué le seguimos el juego, nosotros los llamados adultos, a los niños, a las empresas que solo quieren vender, a esta asquerosa sociedad de consumo?

Después nos quejamos de lo materialista y poco comprometida que es esta generación.

Es la generación que nosotros hemos criado.

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17 pensamientos en “Regalos envenenados

  1. Está claro que hay que dar importancia a lo que realmente la tiene en primer lugar, lo no material. El resto es efímero. Mostrando esto a los niños todo iría mucho mejor pero no sólo a los niños también a adultos.

    Se puede valorar lo pequeño y sencillo y saber valorar también un regalo sin hacerse uno mismo avaricioso.

    GRACIAS POR EL POST!!!

  2. Una entrada perfecta y tan real, tan real!
    ¿Qué mejor que, cariño, amor, amistad, ternura y paciencia, se puede pedir a los Reyes?
    Sí, tienes razón, a la próxima generación aún les queda mucho por aprender.
    Un abrazo con cariño…

  3. Estamos -bastantes razones hay- en un estado de evaporación de conciencias, de sopor del pensamiento, de sensualismo y comodidad, de relajo…seguramente de no saber de lo presente y menos de interesarse por aquello que implique humanidad plena. Un raro río nos lleva como a hojitas muertas relucientes de su dorado fuego aparente. Toda raíz de cultura honda, está cercenada por dejadez o por intereses bien determinados, con faz oculta. Las fiestas, han quedado adulteradas y abortadas. Son el sinsentido de la apariencia, la manifestación provocativa del gasto, del poderío…
    En fin me ha gustado tu escrito, y participo de su impulso y temas. Es muy bueno.
    Un buen abrazo, Álvar.

  4. Vivimos en una sociedad de consumo. Hemos consentido que nos manipulen a todos. en mayor o menor medida. Y si las bases de la educación ,padres y maestros se tambalean.¿ Que les estamos ofreciendo a las generaciones posteriores?Como no demos un giro,y cambiemos la vaciedad por la espiritualidad, Realmente vamos por mal camino. Feliz día. Besos Elssa Ana

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