Palabras, palabras, palabras

 

Fuente imagen: 1lugarparati.wordpress.com

El significado de las palabras es cualitativo y asociativo.

Que sea cualitativo quiere decir que tiene diferentes niveles de compresión. Desde lo más básico, hasta una intelección profunda.

Que sea asociativo muestra que lo solemos interpretar mediante el prisma de nuestra experiencia y conocimiento.

Ni todos decimos lo mismo, ni todos entendemos del mismo modo las mismas palabras.

Por ejemplo: si alguien me dice me duelen las muelas, y nunca he tenido ese dolor; sabré que esa persona se refiere a que hay un dolor físico en la zona posterior de la mandíbula, pero exactamente cómo es ese dolor, lo desconozco por completo: no sé si es agudo, punzante, intermitente, solo se produce al comer o tras comer, etc…. Es como leer sobre náutica sin haber visto el mar, puedo comprender pero sin la experiencia necesaria, es totalmente teórico (RAE:  Conocimiento especulativo considerado con independencia de toda aplicación). Es decir, un creer que las cosas son como yo las creo que son.

Otro ejemplo: la palabra trabajo. Cada uno la asociará con como sea su trabajo actual, lo que en semántica es denominado como connotación.  Es decir, si digo, voy al trabajo: dependiendo de cómo sea mi trabajo, tenderé connotaciones positivas o negativas.

El problema de todo esto se produce con los conceptos abstractos, lo que Platón llama Ideas. Pues la interpretación en ellos, y el conocimiento del mismo, es vital. Lo observamos claramente en términos como amor, bondad o belleza.

Fijémonos más detenidamente el amor, voy a dar una lista de significados asociados y usos similares: servicio, sexo, pasión, apego, afecto, donación, caridad, encuentro, etc…

Otro problema que se plantea, es el experimentar algo, el conocer algo, sin poderlo nominar: pues entonces tendré que dar rodeos, explicaciones por analogía, usar símbolos.

Una cuestión común es el tema de la intencionalidad, incluido dentro de la contextualidad, del uso de las palabras. ¿Quieres un café? Puede querer decir en realidad: ¿nos vamos?, vete, quédate, ¿cómo te gusta el café?, ¿Quieres otra cosa?, y un amplio abanico de posibilidades.

Un tema este muy interesante del que solo quería dar una visión por encima.

¿Qué piensas tú del todo esto?  

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18 pensamientos en “Palabras, palabras, palabras

  1. HOLA ALVAR! Este post me hizo gracia en determinados momentos, podemos entendernos o no entendernos para nada al hablar. Igual una palabra sí podemos sentirla igual que nuestro interlocutor pero otras quizás no.

    ¡ME HA GUSTADO MUCHO GRACIAS!

  2. ¡ Qué acertado! Muchas veces no hablamos el mismo idioma y yo que soy de palabras te diría que no siempre bastan, al igual que la imágenes, expresarse puede llegar a ser muy difícil, cuando se quiere hacer llegar un sentimiento o algo sentido pasando por el “entendimiento” …
    Mirar por un instante a través de los ojos de otro, desarrollar cierta empatía que permita sentir o imaginar lo hasta entonces desconocido…No temer romper esquemas y patrones… ¡ Nos quedan millares de “vidas” por vivir!

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