Agua envenenada

 

Escribo para que el agua envenenada pueda beberse. Chantal Maillard.

 

Bebes veneno, bebes de tu propia fuente.

Del manantial de agua clara, quedó el pozo, en el pozo veneno.

El problema, dices, es que hay que beber; y beberás.

Es el deseo, la naturaleza humana; siempre miedosa ante el mañana, siempre llevando el llanto del ayer, oscilando en el tic-tac del tiempo. Siempre con sed.

Escribe, entonces, des-cribe. Que el boli sea el bisturí: busca, bombea y biseca.

Escribe.

 

Fuente imagen: diariohoy.net

Lo bello, pasar desarpercibido

 

En la estética japonesa el concepto de belleza no existe. Llamamos “bello”, en la cultura occidental, a aquello que produce admiración. Lo admirable no es un valor en sí para los nipones. La meta de una geisha, según cuentan, no era la de ser admirada sino la de pasar desapercibida.  Brillar se consideraba de mal gusto.

No destacar es un ejercicio de cortesía.

Chantal Maillard, La mujer de pie.