Paz

 

Paz para el padre, paz con la madre, paz en el hermano, paz son los hijos.

Desea siempre la paz, y la paz obtendrás.

Paz andando, paz en la comida, paz en el descanso.

Desea siempre la paz, y el amor vendrá a ti.

Paz para todos, odio para ninguno.

Desea siempre la paz, y conocerás la verdad.

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Tú no eres “Yo”

Yo siempre llamo yo a lo que otros llaman siempre llaman otro.

La Gran Vía

zzXg33y9Desde tu perspectiva individual, el pronombre “yo” te pertenece. La persona de en frente es “otro”.

¿Has pensado alguna vez que eres la única persona en el mundo que está de acuerdo contigo sobre quién es el referente del pronombre “yo”? Para todos los demás, tú no eres “yo”. Eres “otro”.

“Yo” es una perspectiva; no es una realidad. Al igual que “aquí” sólo tiene sentido en contraposición con “allá”, el pronombre “yo” es un punto de vista.

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Lo bello, pasar desarpercibido

 

En la estética japonesa el concepto de belleza no existe. Llamamos “bello”, en la cultura occidental, a aquello que produce admiración. Lo admirable no es un valor en sí para los nipones. La meta de una geisha, según cuentan, no era la de ser admirada sino la de pasar desapercibida.  Brillar se consideraba de mal gusto.

No destacar es un ejercicio de cortesía.

Chantal Maillard, La mujer de pie.

El yo que hay en ti.

fuente imagen:  www.adultosupertado.org

 

-Explícamelo -en los ojos azules de la muchacha había un ruego.

-No puedo, apenas lo comprendo, poco sé.

-Explícamelo, explícamelo, por favor- el azul se había vuelto intenso, vibrante; un gesto de concentración, una leve cerrazón en los párpados como la del águila antes de capturar a su presa.

-Cuanto más yo hay en ti, menos de Dios.

-¿ ? – El azul abierto de sus ojos, ojos de sorpresa, como un mar plano.

-Cuanto más busques ser, menos serás. Cuanto menos eres, más eres.

¿ ? – las tonalidades verdes se empezaban a mezclar con el azul.

-Si el vaso está demasiado lleno, no le cabe más agua. Si está vacío puedes llenarlo de lo que quieras. El vaso adquiere el color del líquido que con-tiene.

-¿ ?- una confusión creciente se mostraba a modo de pequeño bizqueo.

-Es como el hilo que une las cuentas de tu rosario-.

-¿ ?- el bizqueo fue en aumento.

-El yo es como una casa vacía. Una vasija.

-¿ ?- el verde predominaba sobre el azul, como en esos deltas revueltos.

-Es como un selfie perpetuo, se retrata en todo momento, lo cuelga rápido  y lo revisa a cada instante, diciendo: este soy yo.

-¿ ?- la boca se abrió a la muchacha, creando un cero cerrado.

-Es solo una palabra, un pro-nombre, al que le imputas todas tus experiencias, internas y externas. A partir de ahí creas/crees su existencia.Dicen que el primero en pronunciarlo fue el Adversario.

-¿ ?- boca abierta, ojos bizcos, mirada perdida, respiración parada.

-Si tu yo es demasiado grande, no caben los otros, que, al fin y al cabo, son en cierto modo y medida, el Otro.

-No entiendo nada-.

-Yo tampoco, ya te lo avisé-.

El corazón compasivo

La Gran Vía

sd197 El corazón compasivo de la mente iluminada es el elixir supremo que derrota la soberanía de la muerte.

Es el tesoro inexhaustible que elimina la pobreza en el mundo.

Es el remedio supremo que conquista la enfermedad del mundo.

Es el árbol que cobija a todos los seres que deambulan, agotados, por el sendero de la existencia condicionada.

Es el puente universal que conduce a la libertad de los estados infelices del renacer.

Es la luna de la mente que calma el tormento de las concepciones angustiosas.

Es el gran sol que finalmente disipa la niebla de la ignorancia del mundo.

—Arya Santideva

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