Un torrente de oro

TODO EL ORO DEL MUNDO

Hildegarde von Bingen - Liber Scivias - copia del Código de Rupertsberg Hildegarde von Bingen – Liber Scivias

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El torrente de oro cae sobre la pobreza de espíritu.

Tal vez aquí esté el gran misterio de la iluminación mística y de la visión profética. Mujeres como Hildegarda o Matilde de Magdeburgo y tantas otras grandes místicas cristianas, hicieron de su existencia un anonadamiento de la propia personalidad, una vivencia de total entrega enamorada y de fe incondicional. De allí que nos cueste entenderlas y creer en sus experiencias de sublime plenitud. Eran tan distintas a nosotros y les tocó vivir en una época tan distinta a la nuestra, tan materialista esta, tan desencantada. ¡Y cómo no iba a serlo, si a Dios lo hemos exiliado de nuestra existencia! 

Johannes Tauler (c.1300-1361), místico alemán posterior a Hildegarda, describe la ilustración de más arriba, una de las primeras del  libro “Scivias”:

“La figura en hábitos blancos y con las manos alzadas no tiene…

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Hombres necios que acusáis

Nómadas.

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para prentendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si…

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Carta 2, fragmento

San Jerónimo. Fuente imagen: eccechristianus.wordpress.com

Yo soy aquel hijo pródigo, que malgastó su parte de la herencia paterna […] y que todavía no ha sabido soslayar los halagos de mis pasadas lujurias y, ahora que estoy empeñado en querer superar mis vicios, resulta que el diablo tratar de apresarme con nuevas redes. 

San Jerónimo, Carta 2. 

Sobre los malos y los buenos

Tomar del mal lo menos,

del bien tomar el resto,

para malos y buenos

conviene este precepto.

 

Por su bondad se debe

al bueno respetar

y al malo por guardarse

de toda su maldad.

 

Lo peor del hombre bueno

es que no nos haga bien,

pues el daño nunca está

en su forma de ser.

 

Y lo mejor del malo

es no recibir ningún mal,

pues ningún bien en  él

podrás encontrar.

 

Porque ser hombre manso

con todos no es normal,

voy deprisa o despacio,

hago el bien o hago el mal.

 

Rabí Sem Tob de Carrión (1290-1368): proverbios morales.

Proverbios morales del Rabbí Sem Tob de Carrión

Fuente imagen: http://www.anajnu.cl

 

Yo nunca me he quejado

de los males del mundo

como se han lamentado

de sus desgracias muchos;

 

no me siento ofendido

si al torpe favorece

y al sabio y entendido

lo daña muchas veces;

 

de bestias y de hombres

salva a grandes y a chicos;

hace al activo, pobre,

y al que se duerme, rico;

 

y suele Dios hacerlo

porque uno de cierto

no crea que ocurre esto

por propio entendimiento.

 

A unos vi por locura

alcanzar gran riqueza,

y a otros por cordura

caer en la pobreza.

 

No es buena la cordura

cuando a su amo pierde,

ni es mala la locura

que a su dueño enaltece.

 

Yo vi a muchos volver

sanos de la contienda,

y a otros vi perecer

sin salir de su tienda;

 

y se muere el doctor

que medicina sabe,

y se cura el pastor

con su ignorancia grande.

 

Sem Tob: proverbios de sabiduría.

Tres morillas me enamoran en Jaén

Tres morillas me enamoran
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.

Tres morillas tan garridas
iban a coger olivas,
y hallábanlas cogidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.

Y hallábanlas cogidas,
y tornaban desmaídas
y las colores perdidas
en Jaén,
Axa y Fátima y Marién.

Tres moricas tan lozanas,
tres moricas tan lozanas,
iban a coger manzanas
a Jaén:
Axa y Fátima y Marién.

Anónimo (Romancero Viejo) ( Canción popular Siglo XV).

Romance de la pérdida de Alhama

Fuente Foto: wotanmituns.wordpress.com

Paseábase el rey moro — por la ciudad de Granada
desde la puerta de Elvira — hasta la de Vivarrambla.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Cartas le fueron venidas — que Alhama era ganada.
Las cartas echó en el fuego — y al mensajero matara,
              —¡Ay de mi Alhama!—

Descabalga de una mula, — y en un caballo cabalga;
por el Zacatín arriba — subido se había al Alhambra.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Como en el Alhambra estuvo, — al mismo punto mandaba
que se toquen sus trompetas, — sus añafiles de plata.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Y que las cajas de guerra — apriesa toquen el arma,
porque lo oigan sus moros, — los de la vega y Granada.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Los moros que el son oyeron — que al sangriento Marte llama,
uno a uno y dos a dos — juntado se ha gran batalla.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Allí fabló un moro viejo, — de esta manera fablara:
—¿Para qué nos llamas, rey, — para qué es esta llamada?
              —¡Ay de mi Alhama!—

—Habéis de saber, amigos, — una nueva desdichada:
que cristianos de braveza — ya nos han ganado Alhama.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Allí fabló un alfaquí — de barba crecida y cana:
—Bien se te emplea, buen rey, — buen rey, bien se te empleara.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Mataste los Bencerrajes, — que eran la flor de Granada,
cogiste los tornadizos — de Córdoba la nombrada.
              —¡Ay de mi Alhama!—

Por eso mereces, rey, — una pena muy doblada:
que te pierdas tú y el reino, — y aquí se pierda Granada.
              —¡Ay de mi Alhama!—