Despierta, canta.

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Despierta, canta; muere la noche que niega,  nace el Sol ya.  Únete al coro de las aves; silba silvano el mistral, al jugar, jugando, con los largos cabellos.

Despierta, canta. Abandona tus miedos metidos entre las mantas, entre los pliegues perfectos de las sábanas sudadas. Abandona tus temores, tímidos tronos, que  tiranizan desde el terror del sinsentido.

Despierta, entona el cantar.

Canta al amor: al amigo amado, al desconocido (que hoy conocerás), al enemigo iracundo.

Canta a la belleza: vida a raudales en los colores rítmicos de un semáforo,  a los baluartes de altas torres de los muffins entre las tartas de  un escaparate, a la sensualidad del oro miel en tus labios.

Canta a la verdad:  que suene la melodía de la música del mundo, para  que el corazón se eleve,  se alegre; alégrese sin más.

Despierta, entona el cantar. Canta al amor, canta a lo bello, canta a la verdad.

Canta, canta ya.

Paz

 

Paz para el padre, paz con la madre, paz en el hermano, paz son los hijos.

Desea siempre la paz, y la paz obtendrás.

Paz andando, paz en la comida, paz en el descanso.

Desea siempre la paz, y el amor vendrá a ti.

Paz para todos, odio para ninguno.

Desea siempre la paz, y conocerás la verdad.

Ver como yo te veo

 

Arrancarme los ojos, dártelos, para que con ellos pudieras ver como yo te veo.  Verías que eres bella, verías el bien viviente (en ti), verías la verdad.

Arrancarme los ojos, dártelos, para que con mi mirada pudieras ver como yo te veo. Sabrías que eres perfecta, sabrías que los susurros no son sentencias, que esas manchas nada son compradas con tu luz.

Arrancarme los ojos, dártelos, para que contemplaras el mundo bajo mi mirada. Darías gracias por la sinfonía del viento cantante, por el juego mágico de los adoquines de colores, por el caleidoscopio del rayo de luna en el cristal.

Arrancarme los ojos, dártelos, para que te supieras tan amada.

De mascaradas e imposturas

 

Creo. Soy capaz de crear. La realidad, mi percepción. Construyo el yo como un arquitecto.

Miradas, expresiones, movimientos. Todo está listo para ser quien (no) soy.

Mascarada, impostura. Danza que zozobra en las zarzas del ego.

La peor tragedia es no conocerse a sí mismo, que afirman nuestros padres griegos. (Si no lo creéis preguntad a Edipo).

 

Persona: Del latín persōna ‘máscara de actor’, ‘personaje teatral’, ‘personalidad’, ‘persona’, este del etrusco φersu, y este del gr. πρόσωπον prósōpon. ( RAE) 

Feliz carnaval.

Opacidad

La opacidad era su defensa, quizás su ataraxia.

A su lado podías arder de cólera o bailar, como un paño con lunares, de alegría, aun así,  su mirada te veía gris, sin expresión ni tonalidad.

Es cierto, que venía estar a su lado, cuando no querías que tus emociones fueran juzgadas o descubiertas. O simplemente rebajar el tono tu vibración.

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