The Garden of Saiho Ji in Kyoto, Japan

Precioso post.

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The garden of Saihō-ji is acclaimed by many as Kyoto’s most beautiful garden and is listed as a UNESCO World Heritage. It is especially famous for its moss garden, for which reason it is also commonly known as Moss temple or Koke-dera (苔寺).

In 1339, the famous Zen monk Musō Soseki became the head priest of the temple and remodeled the garden. For him, creating gardens was part of his zen meditation routine. He founded a lot of temples and built or remodeled their gardens, but Saihō-ji is clearly his masterpiece.

Shogun Ashikaga Yoshimitsu (1358-1408, 足利義満) sat here in meditation in the upper part of the garden commemorating the garden’s creator Musō Soseki. Yoshimitsu’s grandson shogun Ashikaga Yoshimasa (1435-1490, 足利善政) loved this garden so much that he modeled his own retreat, the Temple of the Silver Pavillion – Ginkaku-ji (銀閣寺), after Saihō-ji. Famous monks of different Buddhist sects have been…

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El Arco de Tito, Andrea Mantegna y Hampton Court

Post sobre la historia y el protocolo en la época romana.

Protocolo con Corsé

A simple vista no parece haber una relación entre los dos monumentos y el pintor del Renacimiento que se menciona en el título, pero la hay y tiene que ver con el protocolo y el ceremonial.

El Arco de Tito es un arco de triunfo que rememora las victorias de este emperador contra los judíos, cuyo detalle vemos en los relieves que adornan sus enjutas. Los cuadros de Andrea Mantegna, los Triunfos de César, que pueden verse en el palacio de Hampton Court, ilustran un desfile de triunfo en Roma, posiblemente de la victoria contra los galos.

Arco de Tito 2

Arco de Tito

El triunfo en la Roma antigua era por tanto, un acto cargado de simbolismo y ceremonial y ha sido, durante siglos, el modelo que se ha seguido para la conmemoración de un éxito militar.

¿Qué era el Triunfo?

Se trataba de una entrada solemne y apoteósica en la ciudad siendo el…

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Impresiones de vuelta.

Ya estamos de vuelta.

Dicen es que bueno irse, pero también volver. No lo sé.

Me habría quedado, pero si Dios quiere que esté en España, donde Él quiera estaré: no soy más que una persona mundana,  estoy en Sus Manos.

Él es Sat Chitt Ananda, Ser, Conciencia y Beatitud; ¿Acaso puede provenir algo malo de lo que es Infinitamente Bueno? Es imposible.

Traigo el corazón colmado de belleza, el espíritu pleno de una confianza que no pertenece a este mundo, pues he visto al Espíritu vivo.

Ahora sé soy un siervo, nada temo más que a mi Señor. Pueda yo estar a la altura de Sus Disposiciones.  

Ya no temo al futuro, siempre incierto, ni a ningún mal que me sobrevenga. Ojalá pueda estabilizar esta compresión en mi mente.

He visto lugares asombrosos cargados de un poder y bondad inimaginable, el mausoleo de Akbar tenía tanta fuerza contenida que los bellos del cuerpo se te erizaban; el sepulcro de Salim Chisti, cuyo interior era un núcleo que irradiaba bendiciones; Vrindaban y Mathura, donde nació y vivió Krsna, una tierra tan hermosa que es imposible borrar de tu mente; Vanarasi, ciudad sagrada en la que el río Ganges recibe amorosamente las cenizas y los cadáveres de los fallecidos; Bodhgaya el corazón de la manifestación del Budismo, donde monjes y laicos de diferentes lugares tan alejados como Tíbet,  América, Japón, Sri Lanka, Camboya, Tailandia, Vietnam, China, Corea, se mezclaban rezando, meditando y circunvalando,  el Árbol donde Buda alcanzó la Iluminación.

He visto ojos llenos de vida, corazones esplendidos, sonrisas puras, miradas de una Inteligencia asombrosa,  en mitad de la más absoluta pobreza y miseria.

Recuerdo a amigos como Ansar, Nadim o Sultán, a los que no creo que pueda olvidar.

Rezo para que ese mundo jamás se pierda.

Rezo para que aprendamos todo lo bueno que tiene.

Doy gracias por ver lo que he visto, doy gracias por este viaje.

Sobre visas y vacunas

Desde la soledad de mi soleada habitación en Torremolinos leo  historias que sucedieron en el pasado, el lugares remotos del Oriente con extraños nombres, Varanasi,  Bhodgaya, el Pico de los buitres,  Hastinapura, Vrindavan.

Me inspiro en historias de hombres que se superaron a sí mismos, que sometieron sus pasiones, y vencieron a la realidad: swamis, gurus, sadhus, yoguis, tantrikas, lamas, peregrinos.

Imagino paisajes llenos de sensualidad, belleza y esplendor, de vegetaciones frondosas, áridos desiertos y suntuosos palacios.

El Mahabharata, las Upanishad, los Sutras, el Vedanta forman parte de mi vida diaria en un mundo totalmente ajeno a ellas.

Ahora, años después,  me dispongo a viajar a esos lugares.

No me gustaría ser como el emperador del que nos habla Confucio que, fascinado por los dragones, los estampaba en sus bordados, hacia utensilios con su forma, leía sobre ellos; pero el día que encontró a uno, echó a correr.