¿Qué he de temer?

 

En el centro, allí en sí mismo, se encuentra el espíritu.

Mora oculto, vedado y asediado.

Oculto por la carne. Vedado por el mundo. Asediado por el enemigo.

 

¿Quién será el héroe que romperá su cercado?

¿Quién será el salvador que nos lo mostrará?

¿Quién acudirá en nuestro auxilio frente al enemigo?

 

Pasan las horas y los días, llorando mis penas.

Gritando al cielo, buscando en la tierra, preguntado a los hombres.

 

Uno dice: yo le he visto, ven y verás.

Voy; es, está.

 

Siempre aquí, llamando a la puerta,

llamándome por mi nombre, allanado mis caminos.

Pero ciego de mí, ni le veía, ni le escuchaba, ni le hablaba.

 

Ahora, que he conocido al Amor más grande,

¿Qué he de temer?

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