Eres

Estás en el mundo sin ser cosa alguna,

estás en el tiempo, sin nacer ni envejecer;

estás en mí, sin ser yo.

Eres fuente vida, porque vives.

Eres  uno, circulo,  perfecto.

Eres bien, bondad, verdad.

¿Qué he de temer?

 

En el centro, allí en sí mismo, se encuentra el espíritu.

Mora oculto, vedado y asediado.

Oculto por la carne. Vedado por el mundo. Asediado por el enemigo.

 

¿Quién será el héroe que romperá su cercado?

¿Quién será el salvador que nos lo mostrará?

¿Quién acudirá en nuestro auxilio frente al enemigo?

 

Pasan las horas y los días, llorando mis penas.

Gritando al cielo, buscando en la tierra, preguntado a los hombres.

 

Uno dice: yo le he visto, ven y verás.

Voy; es, está.

 

Siempre aquí, llamando a la puerta,

llamándome por mi nombre, allanado mis caminos.

Pero ciego de mí, ni le veía, ni le escuchaba, ni le hablaba.

 

Ahora, que he conocido al Amor más grande,

¿Qué he de temer?

Relatos de un peregrino ruso

Fuente imagen: laverdadnoshacelibres.wordpress.com

Que el método principal, el único, y  uno muy fácil de alcanzar la meta de la salvación y de la perfección espiritual es la  frecuencia y la ininterrupción de la oración, por débil que sea. Alma cristiana, si no encuentras en ti misma la fuerza de adorar a Dios en espíritu y en verdad, si tu corazón  no siente aún el calor y la dulce satisfacción de la oración interior, entonces aporta al sacrificio de la oración lo que puedas, lo que esté dentro de las posibilidades de tu  voluntad, lo que esté en tu poder.

Familiariza, ante todo, al humilde instrumento de tus  labios con la invocación piadosa, frecuente y persistente. Que ellos invoquen el poderoso Nombre de Jesucristo a menudo y sin interrupción. No es un gran esfuerzo, y  está dentro de las posibilidades de todo el mundo. Esto es, también, lo que ordena el  precepto del Santo Apóstol: Por Él ofrezcamos de continuo a Dios sacrificio de  alabanza, esto es, el fruto de los labios que bendicen Su Nombre.

Relatos de un peregrino ruso.  (Puedes descargar el libro haciendo click aquí).

Arrepentimiento

El discípulo: Si el Espíritu Santo habita en la voluntad del espíritu, ¿Cómo puedo preservarme para que no se retire de mí?

El maestro: escucha las palabras de nuestro Señor Jesucristo: “Si conserváis mi palabra, mi palabra perdurará en vosotros”. Si con tu voluntad permaneces en la palabra de Cristo, permanecerá en ti su palabra y su Espíritu.  Por eso no puedes preservarte si no permaneces continuamente en la humildad entregándote a un arrepentimiento continuo. Tienes que sentir un continuo pesar de que vivan en ti las criaturas, mueres continuamente a las criaturas y día a día vas haciendo una ascensión por lo que se refiere a tu voluntad.

El discípulo: querido maestro, enséñame como puedo alcanzar ese arrepentimiento continuo.

El maestro: si abandonas lo que te ama y amas lo que te odia, de ese modo puedes preservar en un arrepentimiento continuo.

Jakob Boehme (1575-1624): Sobre la vida espiritual, diálogo de un maestro con su discípulo. Ed Olañeta.

Adventus Redemptoris

Anunciación. Fuente imagen: primeroseducadores.blogspot.com

Venid y veréis:

Nos ofrece el sendero,

Donde no existe el miedo,

Ni el dolor, ni el sufrimiento.

Nacerás a agua,  espíritu,

a fuego,   sabiduría.,

a aire,  palabra,

a tierra,  humildad.

La paz,  la comunión,

La comunidad, el gozo;

El reino de los cielos,

La nueva Jerusalén

Está muy cerca,

Aquí mismo.

Él nos lo mostró.

Nace, muere

resucita;

Solo por ti.

Pedid y se os dará,

Buscad y hallaréis:

Solo Dios es Bueno.