Muerte

 

 

La materia muere, muere mintiendo;  es vida nueva.

Renovación, renacimiento, resurrección.

Muere la carne, alimenta a los vivos.

Cae la hoja, seca, compost, para lo verde.

Nace la planta del grano putrefacto.

En el hijo el fallecer, desfallecer parental.

Llega el río al mar, la nube a la montaña.

El universo, nace, renace, constantemente abandonado lo viejo,

creando lo nuevo en la línea, en el círculo del tiempo.

Muere la muerte, nace la vida.

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Demonios familiares

Fuente imagen: Pixabay (Dominio público)

 

Mala muerte, alma necrosada.

Esos son los demonios de mi interior, mis vicios familiares, obsesiones ocultas, dinámicas perversas y pervertidas, dependencias afectivas producidas por la falta de amor, por la soledad sin compasión, por el rechazo, por mis propios deseos insatisfechos, por las burlas ajenas sobre mí.

Eso es lo que me encierra en mi cárcel y burbuja, lo que engrandece mi “yo” más defensivo, mis posturas más cuadriculadas, legalistas y absurdas; mi “yo” más dominante que necesita siempre quedar por encima de los demás; mi “yo” más cobarde que me hace salir huyendo constantemente.

En definitiva, lo que me aleja de ti.  Lo que me hace ser  no-humano.

Lo que me ensombrece el rostro y me obscurece la sonrisa. Enfermedad del alma, dolor moral, dolor mortal. Lo que me hace pasarme horas mirando, admirando y ensimismado en mi ombligo; que pienso centro del mundo.

Esclavo soy de mí mismo, mi peor enemigo.

Estos son mis demonios familiares.

En la montaña de muerte

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Solo, solitario, en la montaña de  muerte. Mancillado y sucio, ajadas prendas que hacen bandera al viento de fuego.  Impuro calor. Hinchados los pies.

Escalando, subiendo, bajando, cayendo. Parece sin salida, como un Sísifo sin fin; moderno en la mordedura del veneno.

Condenado a vagar, como el marcado Caín, reo de muerte sin ejecución.  Maldita está la tierra, maldito está el hombre, maldito yo.

¿Dónde está Dios, el Dios que a mis padres se prometió?

Y de repente: una nube, verde vergel. Aguas limpias que corren, fuentes manando; todo es risa, todo es brisa, todo es bendición.

La hierba refrescante roza los pies, blanco viento, arpa y violín entre árboles. Hermoso valle de la vida; ya no hay soledad, ni maldición; todo es bendito, todo brilla de buen color.

Él te encuentra a ti, ¿Dónde estabas Amado Amigo? ¿Por qué tardó tanto mi corazón?

El mundo

Fuente: Flickr

 

¿Qué te ofreció el mundo? Confusión, pasiones podridas; dolor, sórdida solidez; sufrimiento, plena insatisfacción.

Te fascina, te seduce el abismo; te engaña, te miente el vacío; atemoriza y amedrenta usando tus temores más ocultos.

Prueba. Si tal es tu deseo.

Lo verás por ti mismo (si consigues escapar  vivo de él).

De tanto mentirles, averiguaron la verdad

Fuente imagen: trabajemos.cl

 

-Señor, creo que de tanto mentirles, averiguaron la verdad.

-¡Imposible! ¿No inventamos aparatos para tenerles distraídos?¿No pagamos a los de los medios para que den versiones contradictorias de los mismos hechos?¿ No les dimos suficientes comodidades para anestesiarles? ¿No banalizamos, trivializamos y relativizamos todo lo relativizable? ¿No les dimos pan y circo? ¿Así es como nos lo pagan?

-Sí, pero  han descubierto que les mentimos.

-¿Qué han averiguado exactamente?

-Que no nos necesitan. Que el mundo que les creamos es una ficción. Que su propio espíritu posee más poder de lo que imaginaron y que nadie escapa de su propia muerte.

Voluntad y muerte

Fuente imagen: alegrar.me

 

La voluntad separada del bien inmutable y universal, y vuelta hacia sí misma o hacia algún bien exterior o externo, yerra. 

Se vuelve hacia sí misma cuando quiere ser independiente; hacia lo exterior cuando se esfuerza por conocer lo que pertenece a otros y no sí misma; hacia lo inferior cuando ama los places del cuerpo; y así el hombre volviéndose orgulloso, curioso y carnal, pasa a otra vida, que en comparación con la primera, es muerte. 

San Agustín.

(Fuente: La sabiduría del cristianismo, editorial Olañeta).

En el pecado va la penitencia

Fuente imagen: la-esquina.overblog.com

La palabra pecado proviene del latín peccatum, significa básicamente error. En las teologías del libro, es ir contra la voluntad del Dios, trasgresión voluntaria de  los preceptos religiosos ( RAE primera acepción).

Según la Rae, en su segunda acepción, es cualquier cosa que se aparta de lo recto y de lo justo, y en la tercera, exceso o defecto en cualquier línea.

¿Qué es exactamente todo esto? Es ir contra tu propia naturaleza humana, ir contra la naturaleza y el modo de ser de las cosas.

¿Qué es el pecado? Es el camino fácil para asegurarte algo, el camino del lado oscuro en términos jedi. Quiero algo, pues lo cojo del modo más rápido.

El problema, es que al ser un error y una trasgresión, hemos de pagar por él. Nuestra propia alma, nos hace pagar por ello. Es como correr una larga maratón sin estar preparado, el cuerpo se resentirá. Al igual al pasar ciertas fronteras, la mente se resentirá.

El refranero castellano, que es muy sabio, ya que todo refranero es la plasmación de la sabiduría popular acumulada durante siglos por un mismo pueblo y cultura, nos dice que en el pecado va la penitencia.

La penitencia es un acto de mortificación (dar muerte) interior o exterior.

Que en el pecado va la penitencia quiere decir que al trasgredir las leyes naturales por el camino fácil, por la senda oscura, tendremos que pagar por ello (le estamos dando un poquito de muerte a nuestro espíritu), y normalmente conseguiremos lo contrarito de lo que nos proponemos.

Esto es, me vuelvo avaricioso porque busco en el dinero la seguridad que me da; pero cuanto más avaro soy mayor sensación de pobreza voy experimentado, mayor angustia y mayor necesidad de dinero.

Otro ejemplo: me vuelvo egoísta para defender mis supuestos intereses frente a los de los demás, pero cuanto más egoísta me voy volviendo más tengo que defender, más solo me siento, más me preocupan únicamente mis cosas aún sabiendo que son nimias.

Y así con todo lo que escogemos por la vía fácil y rápida del error, del pecado.