Demonios familiares

Fuente imagen: Pixabay (Dominio público)

 

Mala muerte, alma necrosada.

Esos son los demonios de mi interior, mis vicios familiares, obsesiones ocultas, dinámicas perversas y pervertidas, dependencias afectivas producidas por la falta de amor, por la soledad sin compasión, por el rechazo, por mis propios deseos insatisfechos, por las burlas ajenas sobre mí.

Eso es lo que me encierra en mi cárcel y burbuja, lo que engrandece mi “yo” más defensivo, mis posturas más cuadriculadas, legalistas y absurdas; mi “yo” más dominante que necesita siempre quedar por encima de los demás; mi “yo” más cobarde que me hace salir huyendo constantemente.

En definitiva, lo que me aleja de ti.  Lo que me hace ser  no-humano.

Lo que me ensombrece el rostro y me obscurece la sonrisa. Enfermedad del alma, dolor moral, dolor mortal. Lo que me hace pasarme horas mirando, admirando y ensimismado en mi ombligo; que pienso centro del mundo.

Esclavo soy de mí mismo, mi peor enemigo.

Estos son mis demonios familiares.

El mundo

Fuente: Flickr

 

¿Qué te ofreció el mundo? Confusión, pasiones podridas; dolor, sórdida solidez; sufrimiento, plena insatisfacción.

Te fascina, te seduce el abismo; te engaña, te miente el vacío; atemoriza y amedrenta usando tus temores más ocultos.

Prueba. Si tal es tu deseo.

Lo verás por ti mismo (si consigues escapar  vivo de él).

Lo que no queremos mirar.

Camino oscuro. Fuente imagen: roser-voice.blogspot.com

 

Las bajas pasiones, los afectos desviados, las obsesiones cíclicas, las heridas persistentes.

Dolor,  vacío,  tormento,  desesperación,  locura,  abismo.

Energía que desciende y oprime, que ata y encadena. Tamas.

Lado oscuro. Donde no queremos mirar.

Sombra que siempre nos sigue. Sombra que siembra.

Tiene muchos nombres, muchas formas.

Quizás lo mejor es una visita guiada, como Dante a los infiernos.

En el conócete a ti mismo, también estaba incluida.

En el pecado va la penitencia

Fuente imagen: la-esquina.overblog.com

La palabra pecado proviene del latín peccatum, significa básicamente error. En las teologías del libro, es ir contra la voluntad del Dios, trasgresión voluntaria de  los preceptos religiosos ( RAE primera acepción).

Según la Rae, en su segunda acepción, es cualquier cosa que se aparta de lo recto y de lo justo, y en la tercera, exceso o defecto en cualquier línea.

¿Qué es exactamente todo esto? Es ir contra tu propia naturaleza humana, ir contra la naturaleza y el modo de ser de las cosas.

¿Qué es el pecado? Es el camino fácil para asegurarte algo, el camino del lado oscuro en términos jedi. Quiero algo, pues lo cojo del modo más rápido.

El problema, es que al ser un error y una trasgresión, hemos de pagar por él. Nuestra propia alma, nos hace pagar por ello. Es como correr una larga maratón sin estar preparado, el cuerpo se resentirá. Al igual al pasar ciertas fronteras, la mente se resentirá.

El refranero castellano, que es muy sabio, ya que todo refranero es la plasmación de la sabiduría popular acumulada durante siglos por un mismo pueblo y cultura, nos dice que en el pecado va la penitencia.

La penitencia es un acto de mortificación (dar muerte) interior o exterior.

Que en el pecado va la penitencia quiere decir que al trasgredir las leyes naturales por el camino fácil, por la senda oscura, tendremos que pagar por ello (le estamos dando un poquito de muerte a nuestro espíritu), y normalmente conseguiremos lo contrarito de lo que nos proponemos.

Esto es, me vuelvo avaricioso porque busco en el dinero la seguridad que me da; pero cuanto más avaro soy mayor sensación de pobreza voy experimentado, mayor angustia y mayor necesidad de dinero.

Otro ejemplo: me vuelvo egoísta para defender mis supuestos intereses frente a los de los demás, pero cuanto más egoísta me voy volviendo más tengo que defender, más solo me siento, más me preocupan únicamente mis cosas aún sabiendo que son nimias.

Y así con todo lo que escogemos por la vía fácil y rápida del error, del pecado.