Muerte

 

 

La materia muere, muere mintiendo;  es vida nueva.

Renovación, renacimiento, resurrección.

Muere la carne, alimenta a los vivos.

Cae la hoja, seca, compost, para lo verde.

Nace la planta del grano putrefacto.

En el hijo el fallecer, desfallecer parental.

Llega el río al mar, la nube a la montaña.

El universo, nace, renace, constantemente abandonado lo viejo,

creando lo nuevo en la línea, en el círculo del tiempo.

Muere la muerte, nace la vida.

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Apatheia

Fuente imagen: definicion.de

 

Inmóvil en el no sentimiento, apathos;

con una vibración pequeña, gris, sin tono.

 

Melancolía, murmuración, maledicencia.

 

Ves la vida vivirse desde el vidrio de la pantalla,

el confort burgués del cálido sofá te ató;

como se ata a un mulo.

 

A ti,

que eres libre,

felicidad y color, luz y canción;

como viento que sopla donde quiere.

Flores envenenadas

Fuente imagen: www.tumblr.com

 

Vivas las flores  envenenadas, dulces, al son del viento se balancean,

amarga hiel amarilla tras sus perfectos pétalos esconden;

¿No la ves inclinase hacia el olivo?

Esbeltas en su hermosura, rojizas,  mascarada del mal,

hermanas fatídicas de un desastroso destino hacia la decadencia;

loto negro que adormece tu conciencia.

¿No la ves necrosar la vida entera?

Te atan con tiernas cadenas más frías que el hierro, duras como el diamante;

huye, corre, mientras el pasar del tiempo te lo permita.

Engaños certeros

El mundo te engaña, te muestra la felicidad donde no la hay, es pozo seco, rodeado de neón, de brillantes purpurinas que caen de lo alto entre falsas sonrisas de contento.

¿En el dinero? Lo oval y dorado de una moneda, no es más que una cosa que rueda; más tienes más ambicionas.

¿Buscas que te quieran? La fama te hará dejar de ser persona, dejar de ser quien eres. Solo tendrás lenguas aduladoras que te buscarán por el interés.

¿Crees que el día que estés tranquilo serás feliz? La vida misma, te hará no poder parar, no existe ese momento de plenitud serena en el mundo, solo es un final feliz para las películas sin argumentos que ponen repetidas en un bucle eterno.

¿Cuántos anhelan la verdad, el bien, y el amor?

En la montaña de muerte

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Solo, solitario, en la montaña de  muerte. Mancillado y sucio, ajadas prendas que hacen bandera al viento de fuego.  Impuro calor. Hinchados los pies.

Escalando, subiendo, bajando, cayendo. Parece sin salida, como un Sísifo sin fin; moderno en la mordedura del veneno.

Condenado a vagar, como el marcado Caín, reo de muerte sin ejecución.  Maldita está la tierra, maldito está el hombre, maldito yo.

¿Dónde está Dios, el Dios que a mis padres se prometió?

Y de repente: una nube, verde vergel. Aguas limpias que corren, fuentes manando; todo es risa, todo es brisa, todo es bendición.

La hierba refrescante roza los pies, blanco viento, arpa y violín entre árboles. Hermoso valle de la vida; ya no hay soledad, ni maldición; todo es bendito, todo brilla de buen color.

Él te encuentra a ti, ¿Dónde estabas Amado Amigo? ¿Por qué tardó tanto mi corazón?

Sol y Luna

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Calle adoquinada. Fuente: propia. 

Asciende, hermosa, bella, inflamada ardiendo como el Sol.

Miro desde la venta, el polvo se pega a los cristales y una señora, anciana, con un carrito de la compra, que fue verde, ahora desgastado por los días, pasa lentamente por el paso de cebra.

Que el fuego eterno nunca se apague, que la llama esté siempre encendida.

En el parque, el perro, se para con ojos dislocados, varias gotas de saliva pegajosa caen al suelo; detenido, en su mirar hay una sonrisa; su dueño le llama, ha de seguir correando tas la pelota verde.

Que tus ardores prendan al mundo, arda en una combustión de ágape, carbonizando a las ciencias, deflagrando a las filosofías, abrasando las leyes.

Asciende, bella, hermosa, argentado escarcha plata como la Luna.

Un juego chinesco de las sombras es proyectado para deleite nuestro por una adelfa solitaria, sus verdes hojas bailan con el viento, tocadas, mimadas, mientras un dedo mesa suavemente el cabello.

Que el frescor blanquecino de tu frío diamante nos calme, nos cure.

Con una boca de apenas unos dientes, los pocos que quedan están desgastados, negrosamarillento;  el yonqui me pide un cigarro.  Su sonrisa es amplia y sincera, como la del niño que aún no ha muerto dentro de él. Ese niño resiste a una vida muy dura, a todas las mierdas que el yonqui se mete.

Que el rocío de tus círculos concéntricos, sea menta fresca en nuestras heridas.

Su esposa se ha caído, él, débil y enfermo, no puede levantarla, sube en busca de ayuda.